Park Güell: pagar o no pagar, ésa parece ser la cuestión

Manel Miró

Leo hoy en El Periódico de Catalunya que el Ayuntamiento de Barcelona empezará a cobrar entrada en el Park Güell este otoño del 2012. La idea, en principio, parece razonable puesto que es muy costoso para el consistorio el mantenimiento de un parque que recibe cerca de 9.000.000 de visitantes anualmente. Pero me preocupa ver que el Park Güell sólo es noticia cuando se habla de pagar entrada o, mejor dicho, que la única noticia que parece interesar a la prensa respecto al Park Güell es la de si se paga o no una entrada.

Como ya he vivido otras situaciones en las que por mucho que se intentara no se conseguía hacer ver a la prensa que lo importante de un proyecto de puesta en valor del patrimonio era la gestión global y no sólo la morbosa cuestión de si se pagará entrada o no, quiero pensar que detrás de esta noticia de empezar a hacer pagar una entrada para acceder al Park Güell hay un proyecto global de gestión del parque que no ha trascendido a los medios de comunicación.

Mi opinión a ese respecto es que es necesario, en primer lugar, definir que tipo de lugar patrimonial es el Park Güell ¿un parque urbano público o un conjunto monumental visitable? Yo creo que ambos conceptos son compatibles pero que el Park debería gestionarse como un conjunto monumental (como la Alhambra, con un personal profesional dedicado exclusivamente a su gestión) que permitiera a los usuarios vivir una experiencia de parque público.

La idea que trato de defender es que el Park Güell no puede ser tratado como un simple parque público de Barcelona porque no hay ningún parque de Barcelona que reciba 9.000.000 millones de visitantes. Dado que el sitio está declarado Patrimonio Mundial y que buena parte de sus atractivos son las construcciones ideadas por Gaudí creo que debería ser considerado como un conjunto monumental y, en ese sentido, que la gestión del Park Güell debería de dejar de concernir sólo o principalmente al área de Parques y Jardines del Ayuntamiento. Creo que el Park Güell debería estar gestionado por un equipo profesional especializado en gestión del patrimonio cultural y que estuviera dedicado a ello de manera exclusiva, pues el Park tiene un número de visitantes lo suficientemente alto como para garantizar la viabilidad de ese equipo de gestión.

La masificación del Park Güell es tan exagerada que creo que es imprescindible un plan de gestión que, tras una reflexión profunda hecha de manera participativa, resuelva de manera eficaz, entre otras, las siguientes cuestiones: ¿Cómo hacer compatible el uso ciudadano con el uso turístico? ¿Hay que establecer unas áreas de acceso restringido y otras de libre acceso? ¿Cómo se consigue motivar a los turistas para que su visita sea respetuosa con el Park? ¿Cómo se hace llegar a los visitantes las ideas y los valores de fraternidad y filantropía que intentaron plasmar en el Park Güell sus dos principales creadores (Güell y Gaudí)? ¿Cómo se consigue crear nuevos puestos de trabajo gracias a una mejora sustancial en la calidad del servicio que se ofrezca a los visitantes? ¿Cómo se deben ordenar los flujos de visitantes para que el Park no sufra estrés y los visitantes se sientan cómodos? En Stonehenge en 1992 ya se realizó un estudio en este sentido: Paulette McManus, 1992. Preferred Pedestrian Flow:A tool for designing optimum interpretive conditions and visitor pressure management.

Yo soy un asiduo visitante del Park Güell. Suelo ir andando desde mi casa a primera hora de la mañana los fines de semana y, de esta manera, me libro de las aglomeraciones. Como barcelonés me gusta la idea de que el Park Güell sea un parque público y me parece hermoso que los ciudadanos de Barcelona, con nuestros impuestos, nos ocupemos de mantenerlo abierto y lo ofrezcamos gratuitamente al resto de la Humanidad. La cuestión es si es imprescindible que sea así o si nos lo podemos permitir.

Quizá no es descabellado pensar que los ciudadanos de Barcelona deben poder disfrutar el Park Güell como uno más de sus parques y que, al mismo tiempo, los turistas deban pagar los costes que supone tener una organización dedicada a la gestión del Park para que su visita sea más satisfactoria de lo que ahora es. Además está la cuestión del empleo en el sector del patrimonio cultural y pensar que el Park Güell podría generar entre 15 y 20 nuevos puestos de trabajo es un argumento que no puede ser menospreciado, ni hoy que estamos desesperados por el desempleo ni mañana cuando hayamos vuelto de nuevo a la “normalidad”.

15 comentarios en “Park Güell: pagar o no pagar, ésa parece ser la cuestión

  1. En todo caso hay que tener en cuenta que la gratuidad no existe. El Park Güell sí que se paga; lo pagan todos los contribuyentes de la ciudad de Barcelona, sean o no usuarios del parque. Se benefician de él cientos de miles de visitantes, sobre todo turistas internacionales. Estaría bien compartir un poco las cargas, en beneficio de todos: poder generar unos ingresos que contribuyan a una mejor conservación, mejores servicios al visitante y que favorezcan la creación de empleo. Me parece de una lógica aplastante.

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  2. Al igual que tú, yo opino que debería considerarse monumento patrimonial y como bien dices, debería existir un plan de gestión para todo el conjunto. El gran problema del parque Guell es la gran masificación de gente que va a diario…. esto a parte de ser un agobio, perjudica gravemente el patrimonio…. tú pusiste un claro ejemplo en otro post, como el de los turistas que se suben a la salamandra… ahora no ocurre nada, pero con el tiempo, esa escultura puede verse afectada perjudicialmente por culpa del factor humano.

    Yo creo que si se debería pagar…. más que nada para controlar el flujo de visitantes… estoy segura, no, seguramente que muchos turistas van al parc Guell porque es gratis…. si hubiera que pagar un precio (aunque espero que no tan altas como las de la Pedrera y la casa Batlló, que son desorbitadas y sinceramente, por dentro no es para tanto… el exterior es mucho más impresionante y bonito) habría menos afluencia de turistas y visitantes en general.

    En Ávila ocurre algo parecido a esto…. en las murallas la gente local no paga por subir a ellas, a diferencia de los turistas… este dinero sirve para conservar y restaurar las murallas patrimoniales… al mismo tiempo evitan su deterioro, puesto que todo el mundo no esta dispuesto a pagar por disfrutar del patrimonio cultural de una ciudad. Así que pensando a la larga, yo creo que hacer pagar a los turistas, es una medida acertada. Eso si, sólo espero que si se instaura esta mesura, el parc guell no pierda parte de su encanto, que no es otro que el de los artistas ambulantes que hay por todo el entorno.

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    • Muchas gracias por tu comentario Sara y por el ejemplo de Ávila que debo confesarte que desconocía. Mi obsesión desde hace unos años es el tema del empleo en el sector del patrimonio cultural. Creo que de verdad en nuestro país hay un gran yacimiento por explotar y no me refiero a empleo subvencionado por la administración pública sino a empleos reales. En España hay muchos lugares patrimoniales que son lo bastante atractivos como para interesar a un número suficiente de personas dispuestas a pagar a cambio de recibir un servicio/experiencia patrimonial. En el caso del Park Güell me parece especialmente doloroso. Con su número de visitantes podría estar dando empleo al menos a 15 ó 20 personas. Además podría ser un espléndido laboratorio de patrimonio pues con tantos visitantes podrían realizarse estudios de comportamiento de visitantes y experimentos de interpretación valiosísimos y muy útiles para nuestro sector.

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  3. Estoy completamente de acuerdo con lo que exponéis en el post. Ciertamente la discusión sobre pago sí o pago no se ha reducido siempre al beneficio económico directo de su implantación y no a la necesaria planificación de la gestión del espacio como espacio patrimonial en su conjunto.

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    • Muchas gracias por tu comentario Vàngelis. Debemos dejar de demonizar la idea del pago y considerarla como un elemento a tener en cuenta en la viabilidad de un equipamiento cultural. Lo que para mí es relevante es que hay que dejar atrás la mentalidad del pago como peaje/tasa, que nos retrotrae a la economía feudal, y pensar en servicios que tienen un coste. A partir de esta nueva mentalidad lo importante será evaluar el coste y ver si hay suficiente público/consumidor dispuesto a pagar por el servicio. Así pasaremos de la época aristocrática de los museos a la época democrática.
      No hay que olvidar también que en la cultura occidental existe una convicción, de la que participa una amplia mayoría, de que el patrimonio debe ser preservado y que se destinarán recursos públicos a esa preservación. Pero la gestión del patrimonio no se debe limitar a este aspecto. La urgente/apremiante necesidad de crear empleo debería abrir las mentes a planteamientos más creativos que el cobro de peajes (ya bastantes pagamos en autopistas, recetas, carburantes, etc…).

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  4. Estoy de acuerdo con la propuesta que hace Manel sobre la razonable gestión del parque Guell. La situación que el parque sufre ahora afecta no solo al patrimonio en sí sino también a los turistas que vienen a verlo. El ejemplo de Ávila podría servir como un ejemplo de gestión del patrimonio. Pero creo que debido a los especiales características que tiene este parque (su valor patrimonial, su ubicación, su sensibilidad a la destrucción, etc.) se debe buscar un modelo de gestión adaptado a estas condiciones, que al mismo tiempo pueda corresponder a los intereses de ciudadanos y turistas.

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    • Muchas gracias Irina. Parece que en el Park Güell se están moviendo cosas. Espero que sea para bien del parque, de los ciudadanos de Barcelona y de todas las personas del mundo que a diario se acercan a este lugar maravilloso.

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  5. Además, con ese personal trabajando en el parc Guell, no sólo se podría realizar estudios de campo y proteger el patrimonio, sino que podrían realizar toda una serie de actividades/Talleres aprovechando ese impresionante espacio. Pero para eso es necesario realizar un proyecto cultural con un buen planteamiento de organización, recursos humanos y financieros; y por supuesto con un programa educativo y público, además de su difusión…. pero para hacer esto posible es necesario la tarea de los gestores culturales que serian los encargados de dinamizar, revalorizar y proteger este patrimonio, además de buscar nuevas formas de captación de fondos para proteger el patrimonio del parc Guell.

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  6. Lo verdaderamente lamentable del tema del Park Güell es que todavía se esté hablando de que hacer con él. En Barcelona, ¡qué vive del patrimonio modernista!
    Si a estas alturas de la película los gestores que controlan el patrimonio barcelonés (del que en buena parte vive la marca Barcelona) todavía marean la perdiz es que lo mucho que se ha reflexionado sobre el tema de la gestión sostenible del patrimonio cultural y las muchas experiencias internacionales que se pueden utilizar como modelo o espejo en el que mirarse no sirven para nada.
    Manel, cuando dices “quiero pensar que detrás de esta noticia de empezar a hacer pagar una entrada para acceder al Park Güell hay un proyecto global de gestión del parque que no ha trascendido a los medios de comunicación” demuestras una bonhomía que te honra.
    ¡Qué me corten las dos manos si existe un plan de gestión del Park Güell! (un documento serio, no un panfleto de cuatro míseras hojillas).
    Mientras tanto, en Barcelona, el trabajo que deberían liderar las administraciones públicas lo hace la iniciativa privada (Museu del Modernisme Català, Gaudí Experiència…).
    Por cierto, gracias por reflexionar en voz alta sobre el tema.

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    • Gracias a ti Santos. Yo también dudo de la existencia de un plan de gestión del Park Güell pero como no tengo la certeza me quedo con el beneficio de la duda. Coincido contigo en que hacemos tarde y creo que el caso del Park Güell debería ser paradigmático para el sector del patrimonio de este país ¿Cuántos “parks güells” debe haber en España? ¿Cuántos sitios patrimoniales debe haber en España que podrían gestionarse de manera eficaz y generar, sumados todos, cientos o miles de nuevos puestos de trabajo? Yo he trabajado en varios de esos lugares como Mérida, Ibiza o Tarragona y en ninguno de ellos he visto que existieran planteamientos de gestión del patrimonio orientados a la creación real de empleo (no sólo subvencionado), como si esa cuestión fuera ajena a las tareas de los responsables de la gestión del patrimonio. Espero que en el futuro, las nuevas generaciones de profesionales consigan instalar en la administración una nueva cultura de gestión del patrimonio más acertada que la que hemos vivido mi generación. Aunque algunos discursos retrógrados que he escuchado últimamente en boca de algunos formadores de estas nuevas generaciones me hacen temer que quizá lo que se pretende es, una vez, cambiarlo todo para que todo siga igual.

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  7. Pues totalmente de acuerdo otra vez, Manel: formación, formación y formación para educar a los que gestionarán el patrimonio mañana (pasando a cuchillo a formadores que no forman) y guerra de guerrillas para intentar que los actuales sean conscientes de lo que mal que se están haciendo las cosas (es sencillo demostrarlo: hay literatura científica para parar un tren y ejemplos por el mundo que dan pistas, muchas y buenas pistas).
    Realmente, cuando veo bienes culturales que tienen la etiqueta de “Patrimonio Mundial” y ni eso sirve para hacer las cosas como hay que hacerlas, me desespero.
    Para los que quieran saber cómo hay que hacer las cosas, cómo es posible cambiar la situación para mejorarla, sólo tienen que consultar el portal web del English Heritage para ver lo que están haciendo en Stonehenge. Cuando hablaba de un plan de gestión serio me refería precisamente al plan de este sitio. Leer el documento que lo sintetiza demuestra la profesionalidad de sus gestores.
    Me repatea los higados tener que acudir al ejemplo anglosajón, pero así es la realidad: ese es el nivel mínimo que deberíamos exigir a los responsables de la gestión de nuestro patrimonio cultural.

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  8. Pingback: A propósito de “Park Güell: pagar o no pagar, ésa parece ser la cuestión” | Raining Stones

  9. Me gustaría decir que comparto tus ideas del artícula, la lástima (ahora que el proyecto se ha llevado a término) es que ninguna empresa cultural gestiona el cierre, ni siquiera el Institut de Cultura de Barcelona, lo gestiona una empresa BS:M Serveis Municipals que también lleva los parquings en Barcelona y el Tibidabo… a partir de este punto, he considerado que el cierre del parque no es legítimo y que el precio de 8 euros por persona, desorbitado. A parte el trabajo que genera es de tipo precario.

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    • Estoy totalmente de acuerdo con tus conclusiones. Ayer fui por primera vez al Park Güell de pago y me llevé una pobre impresión. Pude percibir claramente que detrás de los cambios (limitados a sólo cerrar para cobrar una entrada/peaje) como me temía no hay un proyecto cultural o patrimonial sino sencillamente un afán empresarial/recaudatorio. empresarial. El Park Güell de pago sigue sin estar gestionado como un conjunto monumental. En resumen, un horror.

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