La decadencia de la Ciudad Antigua (2): Max Weber

Manel Miró

En su ensayo “Las causas sociales de la decadencia de la Cultura Antigua” (Die sozialen Gründe des Untergangs der antiken Kultur, 1896), Max Weber utiliza una frase de Plinio para argumentar su razonamiento sobre la decadencia de la ciudad antigua: Latifundia perdiderem Italiam”.

Maximilian Carl Emil Weber (Erfurt, 21 de abril de 1864 – Múnich, 14 de junio de 1920). Filósofo, economista, jurista, historiador y sociólogo alemán.

La argumentación del sabio alemán parte del carácter esclavista de la sociedad antigua que crea una determinada estructura social, concentración de riqueza en pocas manos y regresión del trabajo libre.

Según Weber, la sociedad antigua creó los mecanismos de reproducción de su base económica: la guerra de caza de esclavos. Estas continuas guerras de expansión contra pueblos bárbaros proveyeron al territorio imperial de mano de obra abundante y barata que nutrió las grandes explotaciones dedicadas a la obtención de rentas mediante la producción de bienes agrícolas.

El proceso de introducción masiva de mano de obra esclava, arruinó a los pequeños propietarios libres que no podían competir con los precios impuestos por los grandes terratenientes en los mercados, con lo que el pequeño propietario, el soldado-ciudadano que hizo poderosa a Roma, fue desapareciendo y engrosando las filas de una nueva clase: el libre no propietario que tendrá como únicas salidas el colonato o el ejército. Así, el gran propietario de esclavos se convirtió en el soporte económico de la cultura antigua.

Pero en un momento dado, entre los reinados de Tiberio y Trajano, las fronteras del Imperio se estabilizaron y se detuvieron las guerras de conquista y, con ellas, la fuente de abastecimiento de mano de obra barata para las grandes fincas esclavistas.

Este hecho fue fundamental porque obligó a transformar la organización del trabajo. Esta transformación fue en la dirección de sustituir el esclavo de la ergástula por el esclavo “casatus”, es decir, dotado de un “peculium” y con capacidad de formar una familia. Paralelamente, el antiguo “colonus”, hombre libre, era sujetado a la gleba, ligado a su puesto de trabajo mediante un cambio jurídico al que contribuyó la reorganización fiscal de Diocleciano.

¿Cómo afectaron estas transformaciones a la ciudad antigua? Al sustituirse la organización del trabajo esclavista por el trabajo “servil”, las grandes propiedades perdieron la capacidad de producir para el mercado y se fueron convirtiendo en centros económicos autárquicos (las villas que nos describe Paladio en el Bajo Imperio Romano) con lo que se rompió la antigua relación orgánica entre la ciudad y el campo (intercambio de manufacturas por bienes agrícolas).

A este hecho se añadió que las grandes propiedades agrícolas caerían fuera del control administrativo municipal, conquista de la clase de los potentes propietarios agrícolas, que cada vez tenía más influencia en el aparato estatal.

Para analizar la decadencia de la ciudad, junto a todo ello hay que tener en cuenta también la política financiera estatal. El Estado cada vez más buscó su aprovisionamiento fuera del mercado libre con lo cual se imposibilitó la formación de capitales y, por tanto, de una clase burguesa. De esta manera, al llegar la época carolingia la ciudad ha desaparecido y no existe como concepto jurídico y administrativo. La sociedad se ha vuelto campesina.

En resumen, según Max Weber las causas de la decadencia de la ciudad antigua son principalmente dos. En primer lugar, el cambio en la organización del trabajo (el paso del esclavismo al colonato) que provoca la autarquía económica de las grandes propiedades, las cuales, dado que controlan el aparato estatal, conseguirán la independencia administrativa frente las ciudades. En segundo lugar, la política financiera estatal que tendió a limitar y reducir la circulación monetaria provocando que la ciudad perdiera su base económica (relación campo-ciudad), su función administrativa (fiscalización de un territorio) y sus medios de intercambio (el capital), en definitiva, que perdiera su sentido en una nueva formación social, la medieval, esencialmente campesina.

Textos de Max Weber

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